Los pilares de la Tierra

No nos es posible contar con Jack Jackson como arquitecto ya que Ken Follet aún no tiene el don de crear humanos desde su literatura, pero sin duda sería uno de los modelos a seguir por nuestra empresa. Un joven inteligente, maestro en varios oficios relacionados con la arquitectura, emprendedor y ávido de conocimientos. Rodearse de personas con este perfil no es una tarea sencilla porque el conformismo es uno de los pecados principales de la vida y aunque no es considerado como capital nosotros lo vemos más grave que la gula o la lujuria.

Queremos trabajar con profesionales detallistas, meticulosos, educados, duchos y responsables. Y es lo que buscamos continuamente y hacia donde formamos a nuestros empleados.

¿Qué hubiera pasado si Jack Jackson solamente se hubiera rodeado de obreros como su hermano Alfred? Pues que la colosal catedral que levantó en Kingbridge nunca hubiera existido, al menos con ese calificativo.  Pero si las mejores canteras no hubieran suministrado materia prima a los increíbles artesanos, constructores, carpinteros y demás maestros que obraron ese milagro constructivo durante tantos años, tampoco se hubiera creado esa obra de arte. ¿Qué queremos decir? Pues que para llegar a un resultado óptimo hay que unir conocimiento, responsabilidad, calidad en todos los ámbitos y pasión. Esta última no tiene porqué ser visceral pero sí que debe ser al menos cerebral.

Si no habéis leído “Los pilares de la Tierra” no esperéis más y haceros con la novela, si lo habéis hecho nos entenderéis perfectamente. No pretendemos hacer una catedral majestuosa pero si sustituimos un pavimento de un salón sí queremos que la sensación sea magnífica dentro del placer que un laminado nuevo pueda ofrecer.

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